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La salud a partir de los 50 años
09/02/2015

La salud a partir de los 50 años

El envejecimiento es un proceso fisiológico, complejo y benigno, diferente entre un individuo y otro, e incluso entre un órgano y otro. Está regulado por factores genéticos, ambientales, psicológicos y sociales.


En forma progresiva  van decayendo las funciones del organismo y ocurriendo cambios fisiológicos en distintos órganos y sistemas. Dichas modificaciones se incrementan sobre todo a partir de los 65 años. Algunas de ellas son 1:


  • En la composición corporal: disminución del agua corporal total; aumento y redistribución de la grasa corporal; disminución de la masa magra; disminución de la masa ósea: el 50% del calcio contenido en los huesos se pierde en los primeros 5 años posteriores a la menopausia, y el resto a partir de los 60 años.
  • En la función renal: disminuye el flujo plasmático renal; menor tasa de filtrado glomerular; menor capacidad para concentrar solutos; disminución de la síntesis de vitamina D activa.
  • Aspectos endócrinos – metabólicos: ligero aumento de la glucemia; intolerancia a la glucosa; menor capacidad para movilizar y metabolizar lípidos; disminución de la función de la glándula tiroides.
  • Sistema nervioso: reducción del peso y volumen encefálico; pérdida de neuronas; alteración de las habilidades intelectuales fluidas; declinación en tareas que exigen velocidad; disminución de las funciones reguladoras autonómicas.
  • En los sentidos: pérdida del gusto y del olfato por disminución del número y función de papilas gustativas y olfatorias; menor agudeza visual y sensibilidad táctil.
  • Aparato digestivo: En la boca: falta de piezas dentarias y/o mala adaptación a las prótesis dentales; disminución de la producción de saliva. En el estómago: gastritis atrófica con menor secreción de ácido clorhídrico, pepsina y factor intrínseco. En el intestino delgado: menor actividad de la lactasa; menor secreción de enzimas pancreáticas; menor capacidad absortiva general.
  • Salud mental: la edad, la presencia de enfermedades crónicas, la percepción de declinación, las pérdidas afectivas y la falta de apoyo por parte del grupo familiar son los principales factores de riesgo para el desarrollo de depresión. La pérdida de la memoria y de las funciones intelectuales influye directamente sobre la autonomía y las actividades cotidianas.

Estos factores físicos, sociales y emocionales relacionados con el proceso de envejecimiento pueden interferir, entre otras cosas, sobre la ingesta de alimentos, no sólo al momento de comprarlos y prepararlos, sino también al momento de consumir una dieta adecuada y el posterior aprovechamiento que el organismo haga de los nutrientes.


Esta población se va convirtiendo progresivamente en un grupo con particular vulnerabilidad nutricional 2.


Por esta razón, y con el objetivo de cubrir las brechas nutricionales entre la mala alimentación y los requerimientos de vitaminas y minerales, que en algunos casos aumentan a partir de los 50 años, es fundamental evaluar la posibilidad de incorporar suplementos multivitaminicos que permitan cumplir este objetivo 3.

1 De Girolami D, González Infantino C. Adultez mayor y ancianidad. En: Clínica y terapéutica en la Nutrición del adulto. Editorial El Ateneo, p: 103 – 120, 2008.

2 Lanyau Y, Pineda D, HernándezM, Martín I, Díaz M.E.,Toledo E. Rev Cubana Salud Pública 2003;29(3):209-14

3 González MJ et al. El fenómeno del hambre oculta: El impacto sobre la salud de la deficiencia o insuficiencia crónica de micronutrientes. GALENUS, 2013. http://www.galenusrevista.com/El-fenomeno-del-hambre-oculta.html